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viernes, 15 de julio de 2016

"El Hombre Perfecto"

Autor: Luis Angel Cobos 




La ciencia a tratado por todos lo medios de entrar en la mente de la mujer, saber como piensa, pero la verdad saber lo que las mujeres quieren o desean, es algo complicado, como a la hora de buscar un hombre. Muchas mujeres han dicho que el hombre perfecto debe tener dinero, ser  amoroso, detallista, romántico, fiel, que sepa escuchar,  y claro, tener buen físico. Estas discusiones se tienen a diario en la vida cotidiana, como nuestras tres amigas que se encuentran desayunando en un café de Manhattan Julia, Cristina y Rebeca. 

(Cristina) — ¿pero que dices rebeca? ¿Qué un hombre sin nalgas no es un hombre de verdad? 

(Rebeca) — por su puesto, un hombre tiene que tener trasero y unos buenos pectorales y claro, una cartera muy gorda.

(Cristina) — No estoy de acuerdo, no importa el físico mientras sea detallista y muy romántico.

(Rebeca) — ¿quieres decir que soportarías a un hombre gordo encima de ti, mientras te diga palabras bonitas al oído mientras te lo hace? No me lo creo, jajaja. 

(Julia) — No creo que exista el hombre perfecto 

(Rebeca) — oh querida Julia, no porque el último que tuvieras te allá puesto el cuerno, quiere decir que todos son iguales.  

(Cristina) — oigan chicas, ¿Qué les parece Brian? Es muy guapo 

(Rebeca) — ¿Brian el de publicidad? Si, esta muy bien, además que tiene buen físico y por lo que se está soltero, aunque pensándolo bien, creo es gay porque no lo e visto con ninguna mujer desde que llegó a la oficina. 

(Cristina) — No lo se, no parece gay, para mi seria un buen candidato para ser nuestro hombre perfecto, hasta ahorita lleva dos palomitas de aprobación, guapo y buen físico. 

(Rebeca) — solo hay una manera de averiguarlo

(Cristina) — ¿que quieres decir? 

(Rebeca) — averigüemos si es gay, y si no lo es, veremos si es el hombre perfecto. 

(Cristina) — ha si, ¿y como piensas hacerlo? Cara de orangután 

(Rebeca) — fácil cabeza de simio, que lo haga Julia 

(Julia) — ¿que? ¿Porque yo, porque no una de ustedes? 

(Rebeca) — porque tu eres la única solterona de las tres, además necesitas salir, quedarte en casa frente al televisor comiendo helado y galletas, no es tener vida social

(Cristina) — Sí querida Julia, llevas una vida triste, más triste que el día que mi abuela no encontraba su dentadura postiza. 

(Julia) — de acuerdo, pero no se me hace correcto jugar con alguien, solo por un experimento 

(Rebeca) — No es sólo eso linda, demostraremos que ya no quedan hombres perfectos, además en una de esas, te enamoras de el y viven felices por siempre.

(Julia) — ¿pero que dices? ¿Enamorarme yo? Ahorita no estoy para esas chorradas. 

(Cristina) — bueno chicas, volvamos a la oficina, ya acabo la hora del almuerzo. 

Así que estas tres amigas regresaron al trabajo. Trabajaban como secretarias en una gran agencia de publicidad y el encargado de publicidad era Brian, su hombre experimento. Rebeca y Cristina animaron o más bien la obligaron a que le hablará a Brian mientras este sacaba unas fotocopias de unos archivos, Julia se acercó a Brian cuando este parecía tener problemas con la maquina de copiado

(Julia) — hola, ¿necesitas ayuda? 

Rebeca y Cristina miraban de lejos.

(Brian) — hola, al parecer esta cosa me esta dando problemas, creo que se atora

Julia como buena secretaria que era se acercó a la copiadora y le dio una buena patada, y la maquina siguió sacando copias normalmente

(Brian) — Vaya, creo que tenía su truco, o acaso tu ¿tienes el don? 

(Julia) — oh nada de eso, solo que conozco bien estas herramientas de trabajo, las ocupo mucho. 

(Brian) — ya veo, ¿sacaras copias? Lo puedo hacer por ti.

(Julia) — No, solo vine porque te vi en problemas. 

(Brian) - pues gracias, eres mi salvadora.

Julia se empieza a retirar, algo sonrojada ya que Brian era un hombre que impone  presencia,  Julia camina de reversa lo cual provoca que tropiece con un escritorio, dio la vuelta aturdida y tropezó con un silla y se cayó quedando su cara dentro de un cesto de basura. Brian corrió rápidamente a levantarla. 

Rebeca y Cristina seguían mirando de lejos y riéndose por la situación

(Brian) — déjame levantarte ¿estas bien? 

(Julia) — Sí estoy muy bien gracias.

(Brian)  — oye, a lo mejor suene muy atrevido pero tengo dos entradas para ver a los yankees, ¿te gusta el baseball? 

(Julia) —  claro 

(Brian) — de acuerdo, te recogeré en tu departamento a las 6,  claro si medas tu dirección

Julia le anoto su dirección a Brian y este se marchó, ella regreso con sus amigas las cuales no paraban de reír

(Rebeca) — Vaya Julia, tu si que sabes dar una buena primera impresión 

(Julia) — conseguí una cita

(Cristina) — Vaya, nuestra amiga aun tiene el encanto.

(Rebeca) — Sí, al parecer todo el helado que engulle aun no le echa a perder sus caderas. 

Esa misma tarde Julia se preparaba para ir al partido de baseball — me dijo a las 6 pero como todo hombre llegara tarde — pensaba Julia, pero exactamente 5:59 el timbre de la puerta sonaba. Fue abrir y era Brian que llegaba puntualmente como todo un caballero, Julia se sorprendió, subieron al Aston Martín de Brian, un gran auto, ya que Brian por tener un buen puesto de trabajo, contaba con muy buena estabilidad económica ¿será otro punto a su favor?

Pronto llegaron al estadio donde jugaban los yankees contra boston, era un gran juego, Brian llevaba su guante,  en eso un jugador de los yankees Reggie Jackson conectaba un fantástico home run,  la bola iba directo a Brian el cual se puso su guante corrió y dio un gran salto como si fuese un profesional y acacho la pelota, el público que se percató de la atrapada le aplaudía.

Después del juego Brian desapareció un momento, después regreso y le extendió la pelota a Julia, la cual ya venia firmada por Reggie Jackson, había conseguido que se la firmará.

(Brian) — toma, es para ti.

(Julia) — ¿para mi? Te la ganaste, consérvala, fue un home run de Reggie Jackson, en un futuro valdrá mucho dinero.

(Brian) — dicen que da buena suerte, quiero que tu la conserves, para que te de suerte

(Julia) — Vaya, es un lindo gesto, gracias Brian.

Después Brian la llevo a su casa, le abrió la puerta del auto y la acompaño hasta su puerta, se despidieron y Brian se fue. Al día siguiente Julia le platicaba todo a rebeca y a Cristina, lo puntual que fue para la cita, lo caballeroso que se comportó, y el lindo gesto de la pelota. 

Rebeca y Cristina que eran muy incrédulas se preguntaban ¿a caso aun existirán los hombres perfectos? Julia y Brian siguieron saliendo, una noche fueron al cine, la siguiente a bailar y en otra fueron a una romántica cena, después de la cena en la puerta del departamento de Julia se besaron, pero no paso a más, Brian respeto a Julia y se marchó, Brian era todo un caballero.  Pasaban excelentes momentos juntos y había buena química entre ellos, se podía ver un buen futuro entre los dos. 

Se acercaba la cena de año nuevo y como todos los años en al oficina se celebraba con un baile, Julia siempre había asistido sola, pero esta vez parecía que las cosas cambiarían,  una mañana Brian se acercó a Julia y le dio una pequeña caja, Julia la abrió y se encontró que eran unos hermoso pendientes. 

(Julia) — están hermoso, pero ¿porque?

(Brian) — pues hace dos semanas que te conocí, hoy es cena de fin de año y quiero llevarte a casa porque quiero que conozcas 

En eso estaban cuando fueron interrumpidos por rebeca y Cristina

(Rebeca) — hola Brian, ¿asistirás esta noche al baile de la oficina? Supongo que ya invitaste a nuestra amiga Julia.

(Brian) — No asistiré, yo venia a ver a Julia para 

(Cristina) — ¿pero porque no asistirás? ¿Dejaras plantada a nuestra amiga?

A lo mejor fueron las palabras de sus amigas, pero Julia también empezó a ponerse testaruda y a enfadarse que Brian no quisiera asistir al baile de fin de año de la oficina, siempre ella asistía sola. Entre las tres hablando al mismo tiempo y sin parar, Brian se despidió de ellas y se retiró, diciéndoles  que tiene un compromiso más importante al cual asistir.

Rebeca y Cristina se sintieron indignadas  por su amiga y le metieron en la cabeza a Julia que Brian era solamente un hombre del montón.

(Rebeca) — te apuesto que tiene a otra y se verá con ella, y ya saben después de las 12 campanadas darle un gran beso de amor

Estas palabras molestaron a Julia, las tres planearon en seguir a Brian después del trabajo, las tres aguardaban en el coche de rebeca,  Brian salió después, subió a su auto y se marchaba, las tres amigas y van detrás de él. Brian se detuvo en una tienda de regalos, minutos después salió con una caja enorme y un moño gigantesco.

(Rebeca) — Mira Julia, un regalo y en envoltura rosa, no cabe duda que es para su amante. 

Llegaron al departamento de Brian, ellas seguía a la expectativa de lo que pasaba, después de que Brian entro a su departamento, minutos después salía una mujer como de 20 años de edad — seguro es su amante — dijo Cristina, después las tres se acercaron al departamento de Brian, pegaron sus oídos a la puerta, se escuchaban risas — de seguro tiene otra — dijo rebeca — ahorita lo descubriremos, y le enseñaremos que con nuestra amiga no se juega — las tres empujaron fuerte la puerta y lograron entrar.

(Rebeca) — ¡te descubrimos maldito cabronazo!

Pero al entrar las tres se encontraron con una distinta situación —¿ quienes son ellas papa? — si, Brian era un padre soltero, y la que hablaba era su pequeña hija de 6 años llamada Valery.  Rebeca, Cristina y Julia, no sabían donde meter la cabeza.

(Brian) — ¿porque irrumpen así en mi casa? 

(Cristina) — Lo sentimos, pensamos que estabas con otra mujer y bueno.

(Brian) — mujer? Julia ¿tu qué me dices?

(Rebeca) — pero que dices de la mujer que acaba de salir ¿Quién es? Seguro esa si es tu amante

(Valery) — es Alicia mi niñera 

(Rebeca) — ya me calle. 

(Julia) — Brian,  yo,  lo siento lo que pasa, es que tu no querías ir al baile y ¿porque no me dijiste que tenias una hija? 

(Brian) — pensaba presentártela  pero no me dejaban hablar

(Valery) — papa ¿ella es la mujer de la que me hablabas? Habías dicho que era encantadora, esta loca igual que sus amigas

(Cristina) — pero que encantadora criatura 

(Brian) — Valery por favor.

(Rebeca) — una padre tierno, vaya al parecer  el experimento demostró que aún quedan buenos hombres

(Julia) — cállate rebeca 

(Brian) — ¿de que experimento hablan?

(Rebeca) — pues solo queríamos saber si quedaban hombres buenos, así que le dijimos a Julia que te sedujera 

(Cristina) — rebeca, ¡ya cállate de una buena vez! 

(Brian) — ¿es cierto esto Julia? ¿Solo era un experimento para ti?

(Julia) — bueno, yo, Brian.

Julia no tenía palabras,  estaba muy avergonzada, Brian les pidió que se fueran de su departamento. Las tres salieron sin tener que decirse entre ellas.

Al día siguiente Brian pidió su renuncia, pero en el estacionamiento Julia lo alcanzo

(Julia) — Brian, perdóname, yo no quería que esto pasara, jamás fue mi intención lastimarte

(Brian) — No te preocupes Julia, olvidaré esto muy pronto, mi prioridad es Valery y nadie mas, cuídate mucho, adiós Julia.

Brian se fue para siempre de la vida de Julia. Una mañana se encontraban las tres amigas en el café de costumbre

(Rebeca) — Vaya, nos salió el tiro por la culata,  que divertido, quedamos como estúpidas frente a él

(Cristina) — Yo quería que viniera un tsunami y me ahogara en ese momento. 

(Rebeca) — Lo bueno que no te enamoraste de el Julia, si no ahorita estarías destrozada 

Se produjo un silencio total, lo cual solo podía decir una solo cosa

(Rebeca) — ¿te enamoraste de Brian?

(Julia) — perdidamente, como una loca. Le amo y ahora lo perdí.

Cristina y Rebeca se quedaron sin palabras, una semana más tarde, Julia acepto tener una cita obligada por sus amigas con un tipo de la oficina llamado Raúl, Julia esperaba en su departamento a Raúl, este ya se había retrasado casi 40 minutos, después sonó el timbre, Julia abrió la puerta, era Raúl. 

(Raúl) — la siento nena, no quise llegar tarde, estaba con unos amigos tomándome una cervezas, no te enfades, ya sabes  no existen hombres perfectos.

Julia no dijo nada, solo se quedó pensando y recordando.


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