Santiago era un fotógrafo de bodas, muy profesional, un tipo alto y moreno, con la mirada de un león cansado, pero tenía ojo para tomar las mejores fotos, su estudio se encontraba en la bella ciudad de Madrid. Un día a su estudio llego un distinguido caballero escoltado por guarda espaldas, portaba un buen traje, parecía estar forrado de billetes.
— Disculpe caballero, busco al señor Santiago — dijo el hombre
— pues yo soy Santiago, a sus órdenes.
— ¿es usted Santiago el reconocido fotógrafo?
— así es señor.
— es muy joven, me imaginaba a un hombre... Más maduro.
— pues yo soy Santiago, ¿en qué le puedo servir?
— mire, mi hija está por casarse la semana entrante y queremos un buen fotógrafo, quiero documentar absolutamente todo, y bueno, me han dicho que usted cuenta con un inigualable talento, que es el mejor fotógrafo de toda España.
— muchas gracias, dígame la dirección y yo estaré ahí.
El hombre le apuntaba la dirección a Santiago y este a su vez le mostraba fotografías de sus antiguos trabajos, el hombre quedo complacido, las fotografías eran de excelente calidad. En ese preciso momento una joven de aproximadamente unos 23 años de edad, de hermosa apariencia, alta y delgada, entraba al estudio y dirigiéndose al señor con el que platicaba Santiago dijo;
— papa ¿si encontraste al fotógrafo?
— si hija, este joven que ves aquí, será el que tomará las fotos en la boda
No se puede explicar a detalle lo que sintió Santiago al ver a esta hermosa jovencita, el corazón le latía a mil por hora, fue amor a primera vista amigos míos. Ella le sonrío tiernamente a Santiago y le estrecho la mano. Después de haberle dado la dirección, el hombre se presentó, su nombre era Antonio de la vega. Se estrecharon la mano y don Antonio se marchó junto con su hija, la cual se llamaba Renata.
Por fin llego la noche y con esta, la hora de salida, Santiago cerraba su negocio, decidió ir a tomar una copa a un bar cerca de la plaza, al estar ahí miró de lejos a Renata, esa hermosa mujer que hacía suspirar al buen Santiago, ella lo alcanzo a ver, así que se acercó a saludarlo.
— hola señor Santiago ¿puedo sentarme?
— hola señorita de la vega, por favor, adelante, siéntese.
— hemos escuchado maravillas de usted, dicen que tiene un gran ojo para la fotografía.
— A muchas gracias, yo sé que usted señorita, quedará muy complacida con las fotos.
— no lo dudo, pero pues no es de mi interés — respondió Renata.
— ¿Cómo dice? Me hace creer que no le entusiasma la boda.
— no me opongo, pero tampoco meda tanta alegría, el amor es el amor, y a veces lo siega a uno.
Santiago se impresiono mucho, era la primera vez que veía a una novia que no le entusiasmaba su propia boda. — ¿Entonces porque se casa? — Se preguntaba Santiago, Renata le pidió al mesero una botella de vodka y dos vasos, el mesero trajo inmediatamente su orden, Renata y Santiago empezaron a tomar, tomaron hasta llegada la media noche, después que el bar hubo cerrado, se dirigieron al departamento de Santiago y mantuvieron relaciones sexuales hasta el amanecer. Al día siguiente Santiago amaneció solo en su cama, ya que Renata se había marchado temprano, dejándole una nota cerca de la lámpara de noche, la nota decía
“gracias por la velada, me la pase increíble”
Después de esa noche, y de haber leído esa nota, Santiago empezó hacerse unas preguntas, ¿Acaso fui yo su despedida de soltera? ¿Habré sido su última travesura de Renata? ¿O acaso también se enamoró de mi a primera vista?, Santiago no podía explicarse lo sucedido, lo que si era un hecho, es que se había enamorado perdidamente de Renata, al grado de que impediría la boda.
Llego el Día de la boda, Santiago llego junto con todo su equipo de fotografía, también tenía un plan — en un momento de distracción hablaré con Renata de lo sucedido, le diré que la amo y que se escape conmigo — pensaba Santiago, la iglesia donde se celebraría la boda ya estaba llena de invitados, el sacerdote, los padrinos y el novio ya habían tomado su lugar, la novia esperaba en una habitación de la iglesia, Santiago se enteró dónde estaba y fue corriendo a buscarla, abrió la puerta de la habitación y ahí estaba ella, él se acercó rápidamente hasta la novia, la tomo de los brazos y le dijo — No te puedes casar, porque yo te amo — ¿pero qué te pasa? ¿Quién eres tú para decirme algo así? — Respondió la hermosa novia, en ese momento tocaban a la puerta la cual Santiago había atrancado con una silla — ¡ya es hora! Abre la puerta — decía una mujer del otro lado, Santiago se apresuró y dijo a la hermosa novia
— ¡No te puedes casar! Te amo, no sé porque no reaccionas ¿Acaso lo de ayer no significó nada para ti?
— ¿de qué hablas? Entre usted y yo no ha pasado nada, ¿Esta borracho?
Pronto llegó el novio y el padre de la novia, que a su tardanza fueron a ver qué pasaba — ¡abre la puerta! — decían el padre y el novio.
— No tenemos tiempo amor mío — dijo Santiago, tomo a la novia y se la echo al hombro, pero ella empezó a forcejear para librarse de él, el padre y el novio al escuchar el ruido y los gritos de la chica que decía — ¡déjame maldito loco! — Tranquila Renata — respondía Santiago, tanto era el forcejeo que ambos cayeron al suelo, el novio tumbó la puerta de una patada al escuchar los gritos de su amada, — pero ¿Qué pasa aquí? Suelte usted a mi hija maldito hijo de perra ¡Es usted un depravado! — le ordenó el padre a Santiago, al ver a este en medio de las piernas de su hija y tirados en el suelo, lo que no sabían, era que habían quedado en esa posición sin querer, al caerse por el forcejeo.
Ambos se levantaron, el padre y el novio exigían una explicación, Santiago dijo dirigiéndose al novio — Lo siento amigo, pero la señorita de la vega y yo nos amamos, ayer tuvimos sexo, ¡mucho sexo!
— ¿qué te pasa maldito loco? Eso no es cierto, no le creas mi amor, yo jamás lo he visto en toda mi vida
— ¿ahora me niegas? Y ayer me decías que yo era tu Zeus
— ¡cállate maldito loco! No es cierto lo que dices. — respondió ella.
– no me niegues – dijo Santiago y le dio un beso en los labios. Ella se separa de el y le dio una fuerte bofetada.
– ¿pero qué te pasa? ¿Por qué me pegas?
– Por atrevido maldito loco – respondió ella.
– Pues vaya que tienes la manita pesada, tan delicada que te veías – dijo Santiago.
El novio se arrojó sobre Santiago – maldito hijo de puta, te matare.
— ¡ya basta! Es suficiente — respondió el padre —señor Santiago, es usted un maldito depravado, un cochino y sucio depravado, y pensar que me lo recomendaron mucho, no es más que un depravado sexual y un loco, ninguna hija mía se acostaría con alguien como usted, maldito loco, salga de aquí, antes que llame a la policía.
El novio le hablo a los guarda espaldas de don Antonio y sacaron a Santiago hasta el estacionamiento en medio de jalones y golpes, lo aventaron fuertemente sobre el pavimento, después de haberse marchado los guaruras, Santiago se levantó todo adolorido — solo fui un juego para ella — pensó Santiago, en eso escuchó una voz, — ¿qué haces aquí? Deberías estar adentro tomando fotos — era Renata, Santiago volteo a verla.
— ¿estás loca o qué? Allá dentro me negaste, me echaron a patadas y ahora aquí afuera ya me conoces.
— ¿pero de que hablas? — preguntó Renata
— de que me negaste ¿y porque te has quitado el vestido?
— ¿qué vestido? ¿De qué hablas Santiago? Yo acabo de llegar, se me hizo tarde.
— pues tu vestido de novia.
— ¿vestido de novia? Si yo no me voy a casar, se casara mi hermana maría, seguro ya la consiste, ella y yo somos gemelas, veo que me confundiste, pensaste que yo me casaría, que tonto, vamos entremos.
— ¿Qué dices? ¿Tu gemela has dicho? ¿Tú hermana gemela? Bueno eso explicaría muchas cosas — dijo Santiago, después de unos segundos medito y dijo — ¡oh mierda! ¿Pero que hice?
— ¿qué pasa Santiago?
Santiago la tomo de la mano y se encaminó con ella a la iglesia mientras decía — vamos adentro Renata, ¡que imbécil fui!, ahora habrá mucho que explicar.

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