Se dice que el diablo es muy poderoso y alguien a quien hay que temerle, le gusta joder a las personas, burlarse de ellas, es el amo y señor de las tinieblas. Pero también es el amo del engaño y así como dios posee las cualidades del amor, la paciencia y la sabiduría. El diablo a su vez posee cualidades como el odio, la mentira y la envidia. El diablo odia a dios, y le miente a la humanidad, pero nunca había envidiado a nadie que no fuera dios. Hasta que un día conoció a Billy Owens, un vaquero apodado el rey del jaripeo, decían que Billy era el mejor montando los toros más salvajes en Kansas City, inclusive el mejor de todo Estados Unidos.
Billy Owens era un joven de 27 años de edad, de un físico muy atractivo. Se había criado en el campo cuidando el ganado de su abuelo, desde los 11 años empezó a montar toros, traía loca a todas los mujeres de los alrededores, y muchas otras chicas venían a verlo a los jaripeos, cuando entraba a tomar a un bar, era seguro que algún tipo que lo odiara le echará pleito, todos los hombres lo odiaban porque las novias de aquellos tipos siempre querían acostarse con Billy. Así que cada vez que entraba al bar era pleito seguro, Billy era muy bueno peleando, siempre le pateaba el trasero a cualquiera, sin soltar la botella de cerveza que llevaba en la mano, daba un trago después de esquivar un golpe y rematar con un gran derechazo y al final se llevaba a la novia del hombre con el que había peleado y tenia sexo poderoso en su granero y después volvía al bar a tomar. Tomaba mucho, podía tomar toda una noche sin tambalearse ni tener resaca al día siguiente, casi nunca tenía dinero, lo derrochaba en mujeres, pero no necesitaba dinero para tomar, pagaba sus cervezas ganando a las vencidas, los que perdían con el, que eran todos, tenían que comprarle cerveza, Billy Owens era odiado y a su vez respetado por los hombres y amado por las mujeres. Tanta era su fama que el diablo ya había fijado su mirada en el.
Un día el diablo se le apareció a Billy – ¿quien Rayos eres tu? – Pregunto Billy, que no pudo reconocer al diablo, porque siempre lo pintan con cuernos y cola. El diablo se veía como un hombre maduro con fina barba de candado y un elegante traje rojo – soy lucifer – dijo el diablo, Billy pego una carcajada – no me soples las pelotas – dijo Billy aun riendo, - Tu no pareces el diablo – cuando Billy dijo eso, el diablo se transformó en un monstruo terrible, un gigante con enormes cuernos y que sacaba fuego de la boca como un dragón – ¿así me parezco más? – Dijo el diablo – que me la chupe tu madre, si eres el diablo – respondió Billy algo sorprendido, el diablo volvió a transformarse como había aparecido, como el hombre maduro – los cuernos y la cola, ya pasaron de moda – dijo el amo de las tinieblas. Billy saco un cigarrillo y lo encendió, echo una bocanada de humo y pregunto – muy bien lucifer ¿Qué carajo quieres conmigo? – El diablo dio una media sonrisa – vengo a joderte amigo, vengo a humillarte, ya estoy hasta el cuello que te sientas el mejor en todo – no me siento, lo soy – respondió Billy, el diablo le miró y dijo – pues te reto a que yo hago mejor todo lo que tu haces – Billy se puso sus gafas, echo otra bocanada de humo, tiro la colilla del cigarrillo al suelo, y lo piso con su bota y respondió – mi nombre es Billy Owens y no hay nadie mejor que yo, acepto tu reto diablo de mierda, ¿Qué quieres hacer primero? – Vamos a un bar – respondió el diablo.
Así que fueron al bar que frecuentaba Billy, se sentaron en la barra. Cada uno pidió una cerveza y ambos se la tomaron de un solo trago – otra más – dijeron los dos al mismo tiempo. El barman les volvió a dar una cerveza a cada quien, y se la volvieron a tomar de la misma forma, luego Pidieron otra más, y otra más, y otra y otra más. Se amanecieron en el bar, estaban tomando una ultima cerveza, al mismo tiempo pusieron la botella vacía en la barra junto con las otras, en total eran unas 300 botellas de cerveza por cada quien, no pudieron tomar más porque se habían terminado toda la cerveza del bar, así que lo declararon un empate. Alrededor de ellos había mucha gente observando el espectáculo, ambos se veían un poco tomados pero manteniéndose muy firmes – vamos con el siguiente reto – dijo el diablo – ¿Qué quieres hacer? – Pregunto Billy, peleemos con estos tipos, a ver quien es mejor a los golpes – dijo el diablo y se dirigió a todos los hombres que estaban ahí – Billy y yo nos follaremos a sus madres al salir de aquí – todos se aventaron contra ellos, dentro del bar volaban sillas, mesas, botellas, era una batalla cuerpo a cuerpo, el diablo dando puñetazos a quien se le aventaba, los levantaba y los echaba por las ventanas rompiendo los cristales, Billy esquivaba los golpes de los tipos que le tocaban y los noqueaba con gran estilo. Al poco rato, todos aquellos sujetos estaban tirados en el piso, unos arriba de la barra otros arriba de las mesas, todos quejándose de dolor, y el diablo y Billy de pie como si nada – creo también es empate – dijo Billy, afirmó el diablo con la cabeza – ¿y ahora? – Pregunto Billy – A ver quien folla mejor – respondió el diablo – cada quien tomo a una mujer y se la echaron sobre los hombros y se fueron al granero, eran las dos mujeres más hermosas y sexys del pueblo. Ambos empezaron a follar con las mujeres, moviéndose con estilo, las mujeres gemían de gran placer, hicieron todas las posiciones sexuales que existían y acabaron provocándoles un gran orgasmo cada quien a su hembra, al acabar se vistieron, dejando adentro a las chicas para que se vistieran y se arreglaran. Porque habían quedado muy despeinadas, ambas tenían las pupilas dilatadas de placer. Afuera el diablo y Billy se fumaban un cigarrillo – creo es otro empate – dijo el diablo, siguieron con más retos, disparar a latas a gran distancia, pelea con un oso cuerpo a cuerpo, aguantar la respiración bajo el agua, a las vencidas, y en cada reto empataban. Por último les quedaba montar un toro.
Fueron a un jaripeo que se efectuaba aquella noche afuera del pueblo, el diablo monto primero, un gran toro bravo que habían traído desde Georgia, abrieron las compuertas y el diablo salió en el toro, la gente gritaba excitada. El toro brincaba y pataleaba pero nunca logró tirar al diablo, después siguió Billy, le tocó un toro igual de bravo y rabioso que el del diablo, el toro saltaba, la gente estaba emocionada, tiraban flores, sombreros, el toro se sacudía con gran potencia pero Billy con su gran experiencia montando logró domar al toro. La gente le aplaudía a los dos campeones, los jueces declararon un empate, y les repartieron las ganancias, les tocó 50 mil a cada quien – pues otro empate, hijo, creo que eres muy bueno – le dijo el diablo a Billy – debo confesar que tu también eres bueno lucifer, ambos estrecharon la mano – ¿Qué tal unas cervezas? – Dijo el diablo – vayamos – respondió Billy, se subieron a la camioneta de Billy y pasaron por aquellas dos hermosas chicas que se habían follado, pusieron todo el dinero en un maletín, llegaron al bar y pidieron una mesa para cuatro, tomaban alegres, al parecer el diablo había encontrado un amigo en la tierra, pusieron música de the creedence en la Rockola, cada quien con su chica, era una gran noche. Después el diablo dijo – un momento tengo que ir a mear – llévate mi polla aprovechando que vas hasta allá, si llega – dijo Billy, ambos rieron. El diablo fue al baño, estaba meando muy relajado pensando en lo bien que lo estaba pasando en el bar, se lo sacudió. Y regreso a la mesa, no había nadie ¿Dónde están? – Le pregunto el diablo al barman – se fueron de aquí en la camioneta, el diablo miró a la mesa vacía, Billy se marchó con ambas chicas y el maletín del dinero no estaba, el diablo se enfureció y grito con gran fuerza – ¡MALDITO SEAS BILLY OWENS!.
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