Llegamos a mi departamento, desde la puerta nos empezamos a besar. Ella se tumbó rápidamente sobre mi cama, yo fui a la nevera y mientras me quitaba los pantalones abría mi penúltima cerveza, sus besos me dejaban sediento, deje la última en la nevera. Después de haberla bebido regrese con ella y tuvimos sexo salvaje, parecía una gata cuando me rasguñaba la espalda con esas uñas finamente decoradas, sudábamos y derrochábamos mucha pasión y energía. Después de acabar me senté en la cama y me encendí un cigarrillo. Ella se puso sus bragas y su brasier y se fue a la cocina, después de un rato regreso a la cama. Dijo que esa noche se quedaría a dormir, le dije que no había problema. Yo tenía mucha sed, así que me levante y fui a la nevera – nada como una cerveza después de sexo poderoso – pensaba mientras abría la nevera – ¿pero que carajo? – grite mientras miraba que en la nevera ya no estaba mi última cerveza que había guardado, descubrí la botella vacía sobre la mesa. Fui deprisa a la cama y le pregunte a la rubia si se había tomado la cerveza – Claro, tenía mucha sed papi – me contesto – ¡largo de aquí! – Le dije mientras la levantaba de la cama tomándola del brazo – largo de aquí maldita zorra, como te atreves a tomarte mi cerveza, mi última cerveza, largo de aquí maldita zorra y no vuelvas hasta que me traigas otro six pack o no vuelvas nunca – dije mientras cerraba la puerta después de sacarla de mi departamento y votar su vestido detrás de ella. A lo mejor fui un gilipollas, pero en mi defensa puedo decir, que era un día muy caluroso y tenia mucha sed. Maldita zorra.
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