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lunes, 16 de mayo de 2016

"cuando una mujer se tomó mi cerveza"

Era una tarde calurosa, de esas que estas sentado en el retrete y sudas como un cerdo. Esa mañana me compre un six pack de cerveza, hojeaba una revista de playboy. Solo me quedaban dos cervezas en la nevera, el calor aumentaba, así que fui al bar de la esquina, me senté en la barra y le pedí al barman un whisky con soda, de pronto del baño de damas salía una rubia despampanante, hermosa, parece que se había puesto más labial. Seguí tomando mi whisky. Ella  se acercó a la Rockola y echo una moneda, empezó a sonar “soul kitchen” de the Doors, la  rubia la empezó a bailar como toda una puta de cabaret, me prendió al instante, ella me miraba ansiosa de mi, ansiosa de un cuerpo cálido. Me acerque a bailar con ella  – ¿quieres ir a mi departamento? – Le dije  mientras ella empezaba a restregar su cuerpo entre mi virilidad, ella accedió. 
Llegamos a mi departamento, desde la puerta nos empezamos a besar. Ella se tumbó rápidamente sobre mi cama, yo fui a la nevera y mientras me quitaba los pantalones abría mi penúltima cerveza, sus besos me dejaban sediento, deje la última en la nevera. Después de haberla bebido regrese con ella y tuvimos sexo salvaje, parecía una gata cuando me rasguñaba la espalda con esas uñas finamente decoradas, sudábamos y  derrochábamos  mucha pasión y energía. Después de acabar me senté en la cama y me encendí un cigarrillo. Ella se puso sus bragas y su brasier y se fue a la cocina, después de un rato regreso a la cama. Dijo que esa noche se quedaría a dormir, le dije que no había problema. Yo  tenía mucha sed, así que me levante y fui a la nevera – nada como una cerveza después de sexo poderoso – pensaba mientras abría la nevera – ¿pero que carajo? – grite mientras miraba  que en la nevera ya no estaba mi última cerveza que había guardado, descubrí la botella vacía sobre la mesa. Fui deprisa a la cama y le pregunte a la rubia si se había tomado la cerveza – Claro, tenía mucha sed papi – me contesto – ¡largo de aquí! – Le dije mientras la levantaba de la cama tomándola del brazo – largo de aquí maldita zorra, como te atreves a tomarte mi cerveza, mi última cerveza, largo de aquí maldita zorra y no vuelvas hasta que me traigas otro six pack o no vuelvas nunca – dije mientras cerraba la puerta después de sacarla de mi departamento y votar su vestido detrás de ella. A lo mejor fui un gilipollas, pero en mi defensa puedo decir, que era un día muy caluroso y tenia mucha sed. Maldita zorra. 




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