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jueves, 26 de mayo de 2016

"un asesino en una boda"

Susana y Marcelo se conocieron una noche de verano en las bellas playas de los Ángeles California en el año 1956, fue amor a primera vista. Pronto se hicieron novios, ella era diseñadora de moda  y el boxeador de poca fama, pero era muy bueno, había gran química entre ellos, ella era tierna y muy dulce, el amoroso, no era un hombre de muchas palabras pero siempre con hechos le demostraba a Susana cuanto la amaba, planeaban casi todos los días, donde se casarían, donde seria la luna de miel, cuantos hijos tendrían, una navidad se juraron amor eterno. Si, estaban muy enamorados.

Los padres de Susana no querían a Marcelo como pareja de su hija, porque la familia de Susana era una familia de gran prestigio y de buen apellido ante la sociedad en toda América, su padre era secretario de estado, así que veía por encima del hombro a Marcelo, un boxeador novato y sin oportunidad de entrar en la alta sociedad. Animaban a Susana a mirar al hijo del alcalde para esposo, le decían que era el hombre que le convenía, pero ella no los escuchaba, los presionaban mucho. Pero a ellos no les importaba, aunque la presión por separarlos era muy fuerte. Después de mucho pensar decidieron que se casarían en un crucero que iba directo a Europa, ahí sería su luna de miel – hijos, los que dios nos quiera dar – le dijo Susana a Marcelo,  pasaron 4 años de increíble noviazgo, ya a principios de 1960 Marcelo pretendía pedirle matrimonio formalmente a Susana en una gran fiesta que se celebraría por el cumpleaños de ella. Pero Marcelo no contaba con mucha capital económica, acepto hacer una gira boxística por todo Estados Unidos. Después de una tierna despedida, Marcelo marchó, sin mencionarle la razón de la gira, que era para juntar dinero para casarse, diciéndole que solo era para hacerse un nombre en el boxeo, se fue pero manteniéndose en contacto con Susana a través de cartas. La gira duraría 2 meses, pero un mes después Susana no contestaba las cartas de Marcelo, lo cual lo ponía a el en una intriga total, pero se esforzaba por mantener la cabeza fría. En el último día de acabar la gira, le propusieron a Marcelo una pelea más, pero no sería cualquier pelea, disputaría el campeonato mundial de peso completo en la ciudad de las vegas – que mejor sorpresa para Susana, que el cinturón de campeón y el anillo de compromiso – pensó Marcelo mientras firmaba el contrato para la pelea. Todo lo hacía por ella.

Llego el Día de la pela en las vegas, Marcelo estaba preparado mental y físicamente, iba por todo. Fue una dura pela, en el sexto asalto Marcelo caía a la lona, no estaba muy golpeado de el rostro, solo tenia una cortada en la ceja derecha aunque si estaba muy lastimado de una costilla izquierda,  pero logró incorporarse, en el octavo asalto, Marcelo ganaba por la vía del nocaut, y era nombrado así el nuevo campeón mundial de los pesos completos. Esa misma noche tomo el primer avión a los ángeles que era la fiesta de cumpleaños de Susana, antes de salir de las vegas ya había comprado un hermoso anillo de diamantes. Al llegar a la fiesta con un buen traje y con un parche en la ceja, buscaba por todos lados a Susana, pero no alcanzaba a verla, al que si vio fue al padre de Susana, que al darse cuenta de la presencia de Marcelo lo hizo echar del lugar por los guardias de seguridad,  pero gracias a su buena condición física logró zafarse de los brazos de ellos – no me iré, vine a ver a Susana y no me moveré de aquí – dijo Marcelo alzando la voz y llamando la atención de los invitados.

De pronto salió Susana y los ojos de Marcelo brillaron, era su amada, pero ella tenía una mirada fría y distante – Marcelo vete por favor – dijo ella, dejando a Marcelo helado por sus palabras – ¿pero que pasa? Vine a verte, te tengo una sorpresa por tu fiesta de cumpleaños – respondió Marcelo, los de seguridad intentaron sacarlo nuevamente – ¡déjenlo! – Les ordenó Susana y prosiguió a decir dirigiendo su mirada a Marcelo – lo siento mucho Marcelo, pero esta no sólo es mi fiesta de cumple años, es mi fiesta de compromiso, me casare con Carlos, el hijo del alcalde – en ese momento Carlos, apareció y rodeo con su brazo a Susana – ¿Qué? Pero, pero yo venia a pedirte matrimonio – dijo Marcelo con la voz quebrada mientras le mostraba el anillo a Susana y una lágrima recorría su mejilla – lo siento Marcelo, pero  en estos dos meses que preferiste tu carrera, me enamore de el – aquellas últimas palabras fulminaron al nuevo campeón, que en ese momento no se sentía como tal, más bien se sentía el más miserable de todos los hombres, sin decir mas Marcelo se marchó de ahí, tirando el anillo a pies de Susana.

El día de la boda de Susana que era en 3 semanas, se publicaron en todos los periódicos del día siguiente, Marcelo compro el periódico. Paso las siguientes semanas previas a la boda, sin dormir, sin querer ver a su representante, sin querer ver a nadie, solo salía de su departamento a comprar botellas de licor, estando votado en la cama, se levanto y de un cajón de su buro saco un  revolver que su padre le había heredado – si no es mía, no será de nadie – pensaba el mientras contemplaba el arma. Pensó mucho los siguientes días y estaba decidido de lo que iba hacer.

El día de la boda llego, era en la catedral de nuestra señora de los ángeles California,  la catedral estaba adornada con las mejores flores, por dentro y por fuera, Marcelo observaba del otro lado de la acera. Pronto los invitados entraban y unos minutos después Susana llegaba en un hermoso rolls royce, entraba del brazo de su padre a la catedral, Marcelo cruzaba la calle mientras en su mente pasaban todas las imágenes de los bellos momentos que había pasado con ella, las palomas que ahí se encontraban volaban a su paso, mientras se acercaba más y más a la catedral, se detuvo a la puerta. Contemplaba el momento, la melodía de “ la marcha nupcial” empezó a sonar, sonaba tan fuerte y claro en toda la catedral,  Susana empezaba a dirigirse al altar tomada del brazo de su padre, los invitados se ponían de pie, mirando la belleza de la novia,  al llegar al altar y aun sonando la marcha nupcial, Marcelo empezó a caminar por todo el trayecto hacia el altar, los invitados murmuraban de asombro al ver a Marcelo y más cuando este sacaba el revolver de su saco, no había nadie de seguridad que lo detuviera, el hijo del alcalde había pedido nada de agentes. Susana y el novio al escuchar los murmullos voltearon y ahí estaba, Marcelo apuntándole con el arma a Susana – nadie se mueva – grito Marcelo mientras miraba fijamente a Susana, pero en segundos las imágenes de los bellos momentos que había pasado con ella volvieron a su mente, todos miraban asustados, el novio, el alcalde, los padres de Susana y sobre todo ella, pero en esos momentos Marcelo bajo el arma  – no puedo, no puedo matar a la mujer que más e amado sobre la fas de la tierra, si yo soy capaz de dar mi propia vida por ella ¿Cómo quitarle la vida entonces? – Dijo Marcelo mientras tiraba el arma al suelo, después agregó diciendo – que sean muy felices y que dios los colme de dicha y felicidad, y Susana, ojala el te llegue amar tanto como yo te amo a ti, sean felices – Después de haber dicho esto, Marcelo dio media vuelta y salió de la catedral bajo las miradas de todos los invitados que aún miraban impresionados, la melodía de la marcha nupcial volvió a sonar, mientras Marcelo caminaba hacia la puerta con el corazón destrozado. Nunca se volvió a ver a Marcelo ni saber de el, ni siquiera arriba del ring.



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