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sábado, 21 de mayo de 2016

" el día que conocí a un jodido fantasma"


Me encontraba sentado en una silla en el patio trasero de mi casa, eran las 9:30 de la noche, tomaba un café con leche, café  frío. Leía un libro que trataba sobre extraterrestres que venían a nuestro planeta y violaban a todas nuestras cabras. A lo lejos se escuchaba música, al parecer un vecino tenía una fiesta, observaba también una fogata que minutos antes yo había echo para asar bombones, pero jamás encontré la maldita bolsa de bombones. Tomaba un sorbo de mi café cuando Julieta mi esposa me hablo – Simón, ven a la cama – me acabe mi café y fui a dormir, lo cual no pude hacer porque mi esposa quería hacer el amor, así que lo empezamos hacer, me encontraba en el acto cuando escuche – vaya amigo, quien como tu que aún puedes follar – me detuve algo abrumado – ¿Qué te pasa Simón?  ¿Por qué paras? – Me pregunto Julieta, yo mire por todos lados de la habitación – estoy seguro que escuche una voz – le dije a ella - ¿una voz? Debe ser por el café que tomaste, te hizo daño, tu no tomas café, tomas cerveza, de ahí proviene tu enorme panza – me dijo con aire burlón y después prosiguió – anda, olvida eso y continúa con lo que estabas – así que sin mas, proseguí con mi deber de esposo, cuando nuevamente escuche – he amigo, existen más posiciones para follar, intenta otra más, me aburres con solo la del misionero – me levante de un gran salto – ¿escuchaste eso? – Le pregunte a Julieta, a lo que ella respondió - ¿Qué? Yo no escuchado nada, ¿estas bien? – No, creo que necesito una cerveza – le respondí.
Me puse mi bóxer y fui ha la cocina, abrí el refrigerado y saque una cerveza, la destape y bebí un trago – ¿medas? – Escuche detrás de mi, me gire a ver y vi a un tipo alto y calvo, con barba como de montañés y con uniforme de preso, casi pego un grito al cielo, pero me contuve – ¿Quién Rayos eres tu y como entraste a mi casa? – Le pregunte algo exaltado, el me contesto – ha, pasaba por aquí – mientras me dijo esto, atravesó la pared de la cocina y se sentó en el sofá de la sala – ¿me darás una cerveza o no? – Me pregunto, pero yo me quede sin palabras al ver como atravesaba la pared, así que algo titubeante le pregunte

– acaso tu, tu, tu eres un fa fantasma?

– Claro que lo soy, ¿Qué no ves que atravesé la pared? Ese café te hizo daño como dijo tu esposa mientras follaban

– ¿entonces la voz que escuche era tuya? ¿Pero que haces aquí?

–  ¿Eres tonto o que? Ya te dije, pasaba por aquí, se suponía que iba en camino al más allá, pero los gemidos de tu esposa llamaron mi atención.

– ¿y porque estas vestido así, como preso?

– Ha, lo que pasa es que estuve 10 años en prisión, pero mi compañero de celda me acuchillo mientras dormía, se enojo conmigo porque me comí la rebanada de jamón del sándwich que su esposa le había mandado, ¿puedes creerlo? Ese maldito hijo de perra, yo siempre era el que le regalaba papel higiénico para que se limpiará el trasero y me mató por comerme su estúpido jamón. Maldito cerdo.

 – Bueno, ¿y ahora que quieres?

  – pues mi cerveza, solo quiero cerveza y después seguiré mi camino.

Saque una cerveza del refrigerador, la destape y se la di, el empino la botella, intento tomar pero toda se derramaba, puesto que era un fantasma el no podía tomar, no me explico como si podía sostener la botella. Pronunció unas cuantas maldiciones por no poder beber cerveza. En ese momento Julieta apareció – ¿con quien Rayos hablas? – Me pregunto, al parecer ella no podía ver al fantasma aunque lo tenia frente a mi. En eso el fantasma se desvaneció, yo me quede inmóvil un buen rato, después Julieta me llevo a la cama, yo le platique todo lo que había pasado, que había visto a un fantasma y platicado con el, ella no me creyó y lo único que me gane fue un “estas loco”.

Los siguientes días,  seguía viendo al fantasma el cual me dijo que su nombre era o más bien, fue Frank. Yo pensaba que todo era efecto del alcohol, por años de beber. Así que fui a ver a un doctor, pero después de varias consultas a un podía ver el espectro de Frank. Después pensé que todo se debía a un trauma con mi infancia, así que decidí ir a ver a un psicólogo, pero después de una semana de consultas de psicología, seguía viendo a Frank. Era verdaderamente una molestia, siempre se la pasaba diciéndome que anhelaba mucho, poder tomar aunque fuera solo una cerveza, también era molesto que me viera teniendo relaciones con mi esposa y más aún que me quisiera dar indicaciones, como entrenador de fútbol a su equipo. Me estaba volviendo completamente loco, tenía que sacarlo de mi vida a como de lugar.
Un día vi en el periódico El anuncio de una médium, la fui a visitar y le explique mi problema, ella me dijo muy convencida que bajo una sesión espiritista podía lograr que el fantasma de Frank tomará su cerveza para que descansará en paz. Una noche vino a mi casa, y sentados en la mesa y tomados de la mano, la médium, Julieta, no muy convencida, pero chocada que yo hablará mientras hacíamos el amor con un fantasma que ella no veía, y yo empezamos hacer una sesión. La médium puso una cerveza bien fría, como a mi me gustan, en medio de la mesa, y dijo – Ho alma en pena, si estas presente en esta casa, revélate ante nuestros ojos – Después de haber dicho esto Frank apareció, era sorprendente,  Julieta y la médium lo podían ver, así Julieta no me llamaría loco. La médium prosiguió – dinos alma en pena ¿Qué es lo que deseas? A lo que  el respondió.

 – Mira linda, para empezar, mi nombre es Frank, ¿de acuerdo? Y lo único que quiero es tomarme una cerveza y después juro que me marchó, porque la verdad ya me aburrí de estar aquí, ¿Quién se puede entretener viendo sexo aburrido?

Después de esto, la médium le ordenó que tomará la cerveza que estaba en medio de la mesa, Frank obedeció y tomo la botella, se la empino y pudo tomar ¡era un milagro! Frank daba saltos de emoción mientras seguía tomando y diciendo – si, por fin, por fin, Rica y fría cerveza – todos nos entusiasmamos, acabo la sesión, le pague a la médium y se marchó, Frank estaba en el sofá de la sala, viendo el fútbol en la tele y tomando más y más cerveza. Yo tomaba con el, mientras Julieta aun no se lo podía creer. Después de un buen rato, Frank se levanto del sofá y dijo – bueno, pues después de haber podido saciar mi sed fantasmal, me marchó – Era genial escuchar eso, no más desvelos escuchando lamentos de un fantasma queriendo tomar cerveza, no más instrucciones sobre sexo y miradas mientras lo hacía. Por fin lograría descanso en mi hogar. Julieta se fue a la recamara, yo acompañe a Frank a la puerta.

– bueno, me voy al más allá, a ver que tal me va

– te deseo suerte Frank

Aun no acababa yo de decir esto cuando otro fantasma hizo su aparición, era un hombre gordo y con bigote, también tenía uniforme de preso - ¿pero quien Rayos eres tu? – Le pregunte a ese nuevo espectro – su nombre es Harry, este es el imbécil que me mató, es mi compañero de celda, el que me acuchillo por una estúpida rebanada de jamón – respondió Frank exaltado y siguió diciendo dirigiéndose al otro fantasma – hijo de perra, ¿pero que haces tu aquí? ¿Cómo moriste? – Mi nuevo compañero de celda me mató  asfixiándome con una cabecera porque le robe su papel higiénico para limpiarme el trasero – respondió Harry,  Frank se burló, empezó a reír mucho y así riendo se desvaneció. Luego el fantasma Harry me miró y me pregunto ¿oye amigo, no tienes una cerveza? A lo cual solo pensé...¡MALDITA SEA!

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