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miércoles, 6 de julio de 2016

" Un par de viejos calientes"












Thomas y Wilson eran dos viejos veteranos de la segunda guerra mundial, se conocieron desde niños, ambos eran de Tennessee, juntos sirvieron en Luxemburgo, siempre han sido grandes amigos. Ambos estuvieron casados, pero la esposa de Wilson era sumamente posesiva y controladora, muy celosa, y cuando se enojaba, hacia temblar hasta el mismo demonio. Wilson siempre decía que su esposa lo amenazaba, diciéndole  que hasta después de muerta regresaría de la tumba si lo veía con una mujer, Thomas era el menor de los dos, tiene 98 años de edad y Wilson 102 ¿Cómo es que han sobrevivido? Yo no lo se. Wilson era más listo, aunque eran amigos, Wilson siempre agarraba de tonto al pobre Thomas y se aprovechaba de el, para divertirse. Ahora viven en Manhattan y todos los días se sientan en el central Park a criticar a la juventud de hoy en día, como visten y su comportamiento

— ¿ya viste Thomas Esa jovencita que va ahí? Con esa minifalda que parece cinturón, si mi hermana hubiese vestido así, valla paliza que le hubiera dado papa

— Sí, recuerdo a tu hermana Wilson, las piernas más hermosas de todo Tennessee

— ¿pero que diablos quieres decir Thomas? Si mi hermana siempre uso faldas largas ¿Cómo es que le viste las piernas maldito viejo de porra? Acaso tu...

— oh no Wilson solo me imaginaba, solo imaginaba.

— pues no imagines, que aunque ya se la llevo dios, puedo matarte por imaginar. Bueno, la verdad es que la naturaleza no tardara en hacerlo por mi. ¿Oye Thomas?

— dime Wilson

— ¿y si vamos a uno de esos centros nocturnos a conquistar a una chica hermosa? Yo me siento capaz de eso, si sobreviví a la guerra ¿Qué no pueda con esto?

—  bueno, pues vamos.

Ambos salieron del Central Park y fueron al Webster Hall que es una discoteca de grandes dimensiones en la que suena el mejor techno y algo de dance. Pero al llegar ahí todo les pareció ruidoso, no se escuchaban entre ellos y mucho menos podían hablar con ninguna jovencita

— oye Wilson

— dime Thomas

— ¿no tendrán música de Benny Goodman o de Glenn Miller?  Porque si bailó esto me deshueso completo

Aquel intento de aquellos ancianos fue inutil, así que salieron de aquel lugar y se se sentaron en la banqueta, en eso a Wilson se le vino a la mente una idea

— oye Thomas

— dime Wilson

— ¿ no te gustaría tener sexo con una jovencita de 20 años, sentir de nuevo la tersa piel?

— Sí, vaya que si Wilson, la última vez que tuve sexo fue con mi difunta esposa, era como hacerle el amor a una ciruela pasa gigante con un hoyo en medio.

— pues entonces ¿que te parece si vamos en busca de una prostituta? Ya que mi mujer era un monstruo con 100 ojos que se enteraba siempre que quería echar una cana al aire. Pero ahora que esta con lucifer, puedo hacerlo, vayamos a la octava avenida a buscar a una puta joven.

— No se Wilson,  a mi ya no se me...

— ¿ya no que Thomas?

— pues ya sabes, ya no se me, pues lo que nos pasa a los viejos que a ti también de seguro te pasa, años que no tengo una erección Wilson

— oh mi ignorante amigo Thomas ¿ no conoces los avances de la ciencia? Mira esto (saca una pastilla de viagra y se la muestra a Thomas) con esto pareces un joven de 18 años, ¡QUE VIVAN LOS AVANCES CIENTIFICOS!

— tu siempre ganandome en todo Wilson

— pues claro, soy mas listo que tu.

Ambos se levantaron y  tomaron un autobús y se dirigieron a la octava avenida, al llegar ahí vieron a una linda morena de cabello rizado, parecía tener unos veinte años, aunque para nuestros viejos amigos, todas eran jovencitas. Ambos viejitos se acercaron hablar  con la morena, pero Thomas era muy tímido así que lo hizo Wilson

— hola lindura (dirigiéndose a la puta) queremos saber ¿cuanto es lo que cobras?

— me imagino que es para el cumple años de su nieto, ¿ es así?

— No lindura, es para mi amigo (señalando a Thomas) aquel pobre viejo sin esperanza y para mi.

La prostituta empezó a reír como una desquiciada, no podía creer lo que aquel anciano pasado de 100 años le estaba diciendo, reía y reía, pero se detuvo al ver la seriedad de Wilson

— ¿pero es que habla usted en serio?

— Yo nunca bromeó

— bueno, ¿quieren que los atienda juntos o separados?

— ¿juntos? Que asco, verle el pene arrugado a Thomas, no quiero imaginármelo desnudo, ha de parecer un viejo zopilote sin plumas, no señorita, uno por uno.

— de acuerdo.

Antes que algo más pasara el cielo oscureció y se abrieron las nubes de donde salió una luz y se escuchó una voz

— pero ¿Qué piensas hacer desgraciado? ¿Acaso crees que te revolcaras con una prostituta, siéndome así infiel?

Thomas se acercó corriendo a Wilson — creo es tu mujer Wilson — le dijo, de pronto apareció en medio de todos la esposa de Wilson con una gran túnica blanca, tomo a Wilson del cuello y dijo — ahora vendrás conmigo viejo decrépito — ayúdame Thomas - le gritaba Wilson a su viejo amigo, el cual se quedó inmóvil al ver aquella escena

— Lo siento Wilson pero le tengo mas miedo a tu mujer que al diablo.

Después Wilson desapareció con su esposa y el cielo volvió aclarar, al parecer Wilson yacía ya en el cielo, su mujer se lo había llevado con ella para tenerlo mejor vigilado, entonces Thomas se acercó a la prostituta

— entonces ¿cuanto cobras muñeca?

— 500 dólares

— ¿500 dólares! Has dicho? Ni que me fuera a follar a la reina Isabel

— requiere un sacrificio de mi parte.

— muy bien, te daré los 500

— ¿ y seguro que puede hacerlo? ¿Aun se le levanta?

Thomas miró al cielo y dijo

— ¡QUE VIVAN LOS AVANCES CIENTIFICOS!



Autor: Luis Angel Cobos 

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