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martes, 5 de julio de 2016

"Un Amor Verdadero"

















Clarisa McDonald era una chica hermosa e inteligente, su familia era de buen nivel económico y buen apellido dentro de la aristocracia londinense. Era una dulce joven muy sonriente, que irradiaba felicidad y que contagiaba de optimismo a las personas que la rodeaban, muchos jóvenes caballeros ya habían intentado pedir su mano con su padre, el señor George McDonald, catalogado como un “Gentleman” un título otorgado a caballeros de exquisita elegancia y educación en Inglaterra.  Pero todos los intentos por obtener la mano de la bella Clarisa, eran un total fracaso. Aparte de su padre, ella vivía con su madre y su tío  Raúl, un  veterano de la primera guerra mundial, que había quedado un poco trastornado.

Un día Clarisa en sus muy habituales recorridos por el Hyde Park de Londres,  acompañada por su madre, se encontraban caminando muy tranquilamente, aunque pronto su madre se quedó platicando con una amiga y Clarisa se alejaba y continuaba su camino por el parque, mientras  disfrutaba del paisaje y de los bellos colores de las aves, un joven que venía corriendo, tropezó con ella, ambos quedaron en el suelo – oh señorita, tiene usted que disculpar mi torpeza – dijo este misterioso hombre mientras  la ayudaba a levantarse y ella con su mirada baja limpiaba su vestido, pero pronto dirigió su mirada al joven en cuestión, viendo a un joven de ojos verdes y un mentón prominente, y  de rubios cabellos.  

 Clarisa lo contempló con sus bellos ojos, dejando al misterioso hombre casi boquiabierto por la belleza de ella – no entiendo como un caballero tenga tanta prisa, para venir corriendo de tal manera que le pegue a todo mundo, es inaudito – respondía Clarisa con un poco de enojo en su mirada – nuevamente le pido disculpas señorita, no fue mi intención – respondió el caballero – por su acento puedo percatarme que no es usted inglés – dijo clarisa acomodándose el sombrero, a lo que el respondió – oh no señorita, soy americano,  de Dallas Texas para ser exacto,  vine a Londres por negocios,  mi nombre es  Anthony Hundson – muy bien señor Hundson es un placer conocerlo aunque fuese de esta manera tan (hace una pausa) poco,  ¿Cómo se puede decir? Poco inesperada, yo soy Clarisa McDonald – dijo ella, cuando de pronto su madre se acerca y pregunta que pasaba, clarisa le explica y le presenta a Anthony,  pero pronto el se empieza a despedir mientras a lo lejos se escucha unos silbatos de policía – bueno, fue un placer conocerlas,  señora McDonald, señorita McDonald,  espero volverla a ver, y déjeme decirle, perdonando usted y su madre mi atrevimiento, quiero decirle que usted es una mujer sin igual y goza de una radiante belleza que salta a la vista, y cuenta con unos maravillosos ojos azules, que hasta el cielo siente envidia de usted, espero volverla a ver, hasta la próxima hermosa dama – Después de haber dicho esto, se quitó el sombrero y le hizo una reverencia a Clarisa, luego echo a correr y al poco rato paso la policía corriendo hacia la dirección por donde Anthony se había esfumado – ¿lo perseguirán a el? – Le pregunto su madre a clarisa – no creo,  se ve que es todo un caballero – respondió clarisa, mientras se reflejaba en su rostro una sonrisa – ¿ahora porque tan feliz? – Le pregunto su madre – por nada madre, vallamos a casa – Después, ambas se marchaban a casa, mientras clarisa volteaba su vista al parque. 

Anthony Hundson era un joven americano que había emigrado a Inglaterra en busca de aventura, era joven y valiente, soñaba con ser escritor. Aquella tarde la policía lo seguía porque se había robado un traje, para ir presentable a una casa editorial donde presentaría su obra, pero no tenia dinero para comprarlo,  así que lo robo, pensando que con las ganancias de su primer libro regresaría a la tienda donde había Hurtado el traje y pagarlo, algo que obviamente no podía explicarle a la policía. Después de aquel breve encuentro en el parque, Anthony siguió  frecuentando el Hyde Park,  para encontrarse con clarisa. Lo cual tenía buen resultado, ya que clarisa como les mencione acostumbraba ir mucho al parque a caminar.

Varias noches Anthony le llevaba música a su amada, porque además de ser buen escritor, era un excelente  violinista, aunque el padre de Clarisa no la dejaba salir y Anthony acababa mojado, por las cubetas con agua que la madre de clarisa le echaba, pero el jamás se rindió  y se volvieron a reencontrar, pasando interminables horas platicando,  claro con la madre de clarisa presente, unas semanas después Anthony fue a visitar al padre de clarisa, para pedir el permiso de cortejarla, al cual no le quedó más que aceptar, porque su hija se miraba muy feliz desde que conoció Anthony.  Después de 3 meses de novios  el padre de clarisa platico con ella, diciéndole que por lo que sabía, Anthony no contaba con una buena capital económica o alguna posesión, no es que al señor McDonald le importase el dinero como es común en hombres de su clase, solo quería estar seguro de que su hija sabia lo que quería – no me importa que no tenga dinero, así fuera un humilde pastor,  yo estaría con el, porque lo amo padre – le decía clarisa con tanta felicidad en su rostro. 

Siendo ya novios, Anthony le confesó a clarisa que había robado  un traje aquella vez que la  conoció y por eso llevaba tanta prisa, pero que ya había pagado el traje con el dinero que había ganado escribiendo unas columnas para el periódico local – vaya ¿así que eres escritor? – Dijo clarisa a lo que el respondió – si, así es, aunque no pienso escribir por siempre simples columnas,  quiero ser un famoso escritor como julio Verne o Charles Dickens, de echo acabo de escribir un libro y busco una buena editorial, por eso vine a Londres. Clarisa y Anthony tuvieron un noviazgo feliz y tranquilo, en agosto de 1939 se casaron, en su noche de bodas Anthony le dijo a clarisa – te prometo que siempre te seré fiel y que con mis libros lograre construirte la más hermosa casa del mundo y tendremos hijos y los veremos crecer – hijos si, pero no me importa tener una enorme casa, solo estar contigo – le respondió ella.

Pero en 1939 estalló la segunda guerra mundial, y muchos jóvenes fueron reclutados, alistándose también Anthony que ya sentía a Inglaterra como su segunda patria, la despedida de clarisa y Anthony en la estación  de tren fue muy dolorosa, aquella despedida de esos miles de jóvenes entusiasmados por ir a la guerra y lograr un mundo mejor, fue muy emotiva. Después de la partida de Anthony no se supo de el en tres meses, pero después empezó a comunicarse con clarisa a través de cartas. Le contó que en poco tiempo fue ascendido  a teniente,  Y así pasaron 5 años de cartas tras cartas, pero  después clarisa no volvió a saber más de Anthony, en el transcurso de 1944 toda la familia de clarisa le aconsejaban que  siguiera con su vida, que se olvidará de Anthony porque probablemente ya estaba muerto, ya que había pasado un año sin saberse de el. Pero clarisa jamás hizo caso, su corazón le decía que Anthony seguía con vida. Muchos caballeros intentaban acercarse a clarisa para cortejarla pero ella siempre les decía – lo siento pero soy una mujer casada y mi esposo es el teniente   Anthony Hundson y lucha en el frente, y yo espero su regreso – con esto todos los hombres se alejaban de ella, un soldado luchando en  el frente era muy respetado. Todos los días clarisa compraba el periódico matutino y examinaba con detenimiento la sección  donde anunciaban los caídos en batalla, pero jamás apareció el nombre de Anthony Hundson,  lo que le daba esperanza de que su amado esposo seguía aun con vida.

En 1945,  6 años y un día, terminaba por fin la guerra con el derrocamiento de Alemania y muchos soldados volvían a casa, clarisa fue a la estación del tren, sabía que Anthony estaba vivo, un día antes había leído una lista de los soldados que regresaban a casa. Estaba asustada, se preguntaba  si lo reconocería después de 6 años de no verlo, o si llegaría trastornado como su tío Raúl. Al llegar a ala estación clarisa buscaba Anthony con desesperación, de repente logró verlo a lo lejos, si ¡era el, su gran amor!  clarisa corrió hacia el gritando su nombre y al llegar le dio un fuerte abrazo, pero este no le miraba – ¿Qué pasa Anthony, acaso no te da gusto verme? – Un soldado enfermero que se encontraba a un lado de el, dijo – disculpe señorita, pero el teniente Anthony Hundson, perdió la vista al  estallarle de cerca una Granada, no puede verla señorita, ni oírla – Oh no Anthony – dijo clarisa mientras lo abrazaba y lloraba. 

Con el tiempo Anthony se curó de la sordera, que afortunadamente fue temporal, pero jamás volvería a recuperar la vista, Anthony le  decía a clarisa que lo dejará, que así no servía para escribir y no podría mantenerla, pero ella jamás acepto, ella le decía – jamás te dejare, yo seré tus ojos y manos, tu dictaras y yo escribiré. Y así fue como lo hicieron y Anthony se convirtió en un famoso escritor, escribiendo grandes libros con la ayuda de su esposa, pero sus libros jamás fueron tan famosos como la historia de ellos, la  historia de Anthony y Clarisa Hudson, un matrimonio que conoció el amor verdadero. 


Autor: Luis Angel Cobos 





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