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domingo, 12 de junio de 2016

" El súper policía y el súper ladrón"




Frank Jackson era un policía de Brooklyn, un tipo de cuerpo atlético, cabello rubio con ojos azules y bien parecido, su padre había sido policía y conoció a su madre en la estación de policía porque también fue policía, su abuelo también fue policía, y sus tíos también fueron policía, y su bisabuelo que le faltaba una pierna también había sido policía, en resumen Frank provenía de una prestigiosa familia de policía, así que tenía mucho que demostrar, nunca le gustaba perder tiempo en las cafeterías comiendo donas como otros policías hacen, él siempre estaba en la calle, siempre atento de todo lo que pasaba, le gustaba ver la acción de cerca, ser el primero en llegar y atrapar a los ladrones, en una semana había hecho 70 detenciones, asaltadores de bancos, estafadores, vendedores de droga, no había ningún ladrón que se le escapara, había recibido varias medallas y era admirado por la gente del vecindario, para Frank Jackson no existía ningún malhechor que se le fuera de las manos, hasta que un día conoció a uno.

George Clarence, era un ladrón de raza negra, ya saben afroamericano, condición atlética y bien parecido, un negro simpático, que había nacido y crecido en el barrio del Bronx, y que después se mudaría a Brooklyn, su padre había sido ladrón y conoció a su madre en la comisaría, porque también fue ladrona, su abuelo también fue ladrón y su bisabuelo que tenía un parche en el ojo, también fue un ladrón, en resumen George provenía de una muy conocida familia de ladrones, y tenía mucho que demostrar, era el mejor abriendo cajas fuertes, y era un excelente corredor, su especialidad era en las calles, le quitaba su bolso a mujeres y echaba a correr y nadie lo podía detener, era muy famoso, había recibido muchas felicitaciones de su familia, por siempre llevar el pan a la mesa, aunque no era de la mejor manera claro, para George Clarence no existía ningún policía que le diera batalla, hasta que un día conoció a uno.

Era un hermoso día de abril del año 1958, Frank salía de su casa despidiéndose con un tierno beso de su esposa mientras ella le daba una bolsa de papel con su lonche. En las calles de Brooklyn se respiraba seguridad, Frank Jackson patrullaba las calles dando así, seguridad a los ciudadanos, ese mismo día George Clarence salía de su casa despidiéndose de su esposa dándole un tierno beso mientras ella le daba una bolsa de papel con su lonche, por la avenida principal Frank contemplaba la tierna imagen de una viejecita comprando un poco de fruta, desde la otra acera George también miraba a la misma anciana listo para entrar en acción, mientras comía unas manzanas que su esposa le había dado de lonche, no había visto la patrulla porque era tapada por un gran camión de mudanza, la anciana pagaba la fruta al comerciante y guardaba el cambio en su bolso cuando de repente de un fuerte tirón se lo desprendió George y echo a correr – auxilio, auxilio – gritaba la anciana, Frank desde su patrulla donde comía una torta de jamón que su esposa le había preparado, alcanzó a oír a la dulce anciana pidiendo auxilio y logró ver de lejos a George corriendo con el bolso – otro ladrón más a mi patrulla, creo romperé el record – dijo Frank mientras encendía la sirena y ponía en marcha la patrulla.

George se metió rápidamente en un callejón muy estrecho para perder al policía que no podía entrar con su patrulla, casi siempre esa era su estrategia, Frank salió de la patrulla y echo a correr tras él. Frank corría y corría y corría, ya estaba a unos dos metros de George – alto en nombre de la ley – gritaba Frank – que te JODAN maldito policía – respondió George mientras seguía corriendo, Frank continuo detrás de George sin parar, atravesaron todo Queens y pronto salían de Brooklyn, cruzaron el puente que atraviesa al Bronx, era el territorio que mejor conocía George – aquí lo perderé, conozco todo esto como la palma de mi mano – pensaba George, pero a Frank no se le había escapado ningún ladrón, así que no se rendiría tan fácilmente, y siguieron corriendo hasta tomar la estatal y llegar a Port Chester, donde los dos cansados ya no aguantaban los pies – espera, espera – le grito Frank a George el cual se detuvo, manteniéndose a 5 metros de distancia de Frank – descansemos un rato – dijo Frank muy agitado – de acuerdo – respondió George mientras intentaba recuperar la respiración. Después de estar descansados Frank le dijo a George – mira amigo esto es estúpido, no podemos seguir persiguiéndonos, lo que haces está mal, entrégate y haré que no te den una sentencia tan dura – que te JODAN maldito policía blanco, con tu placa me rasco mi negro trasero – respondió George – no me dejas otra opción que detenerte – dijo Frank – si me atrapas – respondió George echando a correr de nuevo y Frank tras el – alto en nombre de la ley maldita rata de alcantarilla – gritaba Frank – ¡bésame el trasero! – Respondía George, siguieron corriendo hasta llegar a New Heven y luego entrar al estado de Massachusetts.

Al llegar a Vermont se detuvieron nuevamente a descansar, George se metió a un bar a tomarse una cerveza con el dinero que le había quitado a la anciana. Como Frank también quería descansar no se metió al bar, para no ahuyentar a George y fue a la tienda de malteadas que estaba a lado del bar, para dar tiempo ambos de recuperar el aliento y pidió una banana Split y una malteada de fresa, porque Frank no tomaba alcohol en sus horas de servicio, Frank se comía su banana Split pero mirando por la ventana que no se escapara George, que a su vez seguía en el bar descansando tomándose su cerveza, le preguntó al barman que si tenía otra puerta por donde pudiera salir, el barman lo llevo a otra puerta, George le agradeció dándole 10 dólares de propina, al salir por esa segunda puerta se dio cuenta que estaba a un costado de la ventana de la tienda de malteadas, viéndolo así Frank el cual salió tras el – estúpido barman – pensaba George mientras corría, y así siguieron su camino.

Nunca pararon de correr, cuando tenía que parar a comer, comían tomando su distancia, en cuanto George echaba a correr Frank iba tras él, cuando tenían que dormir, dormían a lado de la carretera, en cuanto se despertaba George y echaba a correr, con un instinto inexplicable Frank se despertaba en ese mismo momento y corría tras él. Así pasaron toda su vida, era tanto su orgullo de George de ser un gran ladrón que jamás se entregó y era a su vez también tanto el orgullo de Frank de ser el mejor policía, que jamás se rindió.

 Los últimos años de sus vidas los vieron correr uno tras el otro por Canadá, yo no sé cuál fue el final de aquellos dos tipos. Hay dos versiones, unos dicen que aún viven y que George corre en bastón mientras Frank va detrás de él en su silla de ruedas, que han logrado vivir tanto por la gran condición que hicieron tras años de mucho correr, otros dicen que ya murieron y fueron enterrados en algún lugar de Alaska, los enterraron a 5 metros de distancia uno del otro, dando así la oportunidad que siguieran su carrera en el otro mundo haber quien ganaba. Yo no sé qué versión sea verdad, lo que si es cierto es que en este mundo jamás volverá a existir un súper policía como Frank Jackson, siempre dentro de la ley, incorruptible y muy honrado. Y que tampoco volverá existir otro súper ladrón como George Clarence, tan rápido, tan audaz. Ambos llevaron con orgullo sus profesiones.



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